Vivimos una época curiosa. Siempre digo que para los videojuegos la mejor en muchos aspectos. No solo tenemos el «problema» de tener que elegir entre bastantes nuevos lanzamientos mensualmente, sino que también estamos viendo la vuelta de hardware como Neo Geo, e incluso de muchas franquicias del pasado, no solamente las obvias, sino también otras más inesperadas como Andro Dunos o de la que os voy a hablar hoy: Psyvariar.
Tenemos que remontarnos al año 2000 para encontrar la primera entrega de esta saga de Success (más conocidos por la serie Cotton) en los salones recreativos, entrega que después pudimos disfrutar en la comodidad del hogar gracias a Psyvariar: Complete Edition para PS2 ya en el año 2002 (2003 en Europa).
Si algo distintivo aportó Psyvariar al género de los shoot ‘em ups es una característica a priori algo contraintuitiva, el sistema «Buzz». Este sistema implica que cuando pasamos rozando las balas enemigas, ganamos experiencia, subiendo así gradualmente de nivel, y obteniendo un breve periodo de invulnerabilidad cada vez que subimos uno. Siguiendo este sistema, por tanto, no tenemos que esquivar o alejarnos de las balas enemigas, sino que tenemos que acercarnos a ellas. Esto genera un flujo de riesgo-recompensa muy satisfactorio en cuanto le cogemos el truco y marca una línea divisoria entre los jugadores que quieren simplemente sobrevivir, que ya es un logro, y los que quieren obtener las puntuaciones más altas.
Desarrollado por el estudio brasileño Banana Bytes (que ya nos sorprendió con Sophstar en 2022), y producido por Red Art Games, Psyvariar 3 mantiene, por supuesto, esta mecánica, y la envuelve en un paquete con muchas opciones y extras.
Si nos centramos en el modo arcade por un momento, hay que señalar las opciones de dificultad que nos ofrece el juego. No tenemos el típico selector; la dificultad está unida al nivel que vamos consiguiendo, y por ende al sistema Buzz. Cuando terminamos una zona se nos dará a elegir qué camino queremos seguir según ese nivel: fácil, normal, difícil, etc. A mayor nivel, más caminos tendremos abiertos. Ojo, no es que se trate de escenarios diferentes, simplemente varía la dificultad de estos.
Donde sí hay variedad es en personajes jugables (siete en total) y modos de juego, lo que me parece un buen acercamiento por parte de Banana Bytes al género del shoot ‘em up en 2026. Una partida a Psyvariar 3 va a ser siempre corta, aunque nos terminemos el juego, lo que encaja con la idiosincrasia de arcade que a tantos nos gusta, pero, a la vez, el título ofrece la suficiente diversidad como para que aquellos que piden más contenido por euro invertido puedan estar también contentos.
Saliéndonos del análisis formal, es el típico juego que querremos tener a mano. El transcurrir de las partidas tiene muy buen ritmo, el sistema Buzz es muy divertido, y el «roll», que es el disparo concentrado que hace que nuestra nave gire y aumenta el alcance del Buzz, es muy satisfactorio. Me he visto estos días acudiendo a Psyvariar 3 en múltiples ocasiones, y es gracias a estas virtudes, y a esa idiosincrasia arcade que mencionaba antes, que encontrar un hueco para una partida sea tan fácil, y más si se hacen las cosas bien en el plano jugable como sucede con este shoot ‘em up.
Artísticamente ya no puedo ser tan positivo, y es que el juego luce en general un acabado algo inerte, tanto visual como sonoramente. Es cierto que partida tras partida he ido entrando más en la abstracción casi geométrica de la propuesta, que acaba siendo como un esquema de lo que es un shmup, con las naves como formas casi primarias y los patrones de balas enemigas como verdaderos protagonistas. Aun así, no se puede pasar por alto que en cuanto a fondos y modelados en general no llama la atención en exceso. Parece que se toma como referencia la era de PS2, Dreamcast, etc., pero se podría haber introducido más detalle y variedad o incluso paletas de colores que generaran un contraste más vistoso.
De todos modos, aquí hemos venido a jugar, y, como decía, el juego brilla en opciones, con 7 naves que aportan diversidad, por sus diferentes tipos de bomba, diferentes efectos del disparo concentrado o «roll» y otras características menos obvias que también las diferencian, como extras a la hora de puntuar o facilidades para subir de nivel. Si sumamos esto a modos como el «caravan», las misiones o el modo de práctica, el conjunto queda realmente completo.
Aunque al fin y al cabo esto son solo opciones (muy bienvenidas son, claro está), y donde un juego como Psyvariar 3 nos ofrece horas y horas es en su dificultad, que es bastante elevada, sobre todo si optamos por los caminos más duros. Aquí está el reto, y aquí es donde la facilidad para echarse una partida a Psyvariar 3 cobra importancia, ya que no se me ha hecho nada pesado el repetir y repetir misiones hasta aprendérmelas. Con cada intento se va mejorando, una de las características inherentes al bucle de jugabilidad arcade, y aunque Psyvariar 3 no haya nacido en los salones recreativos, es un gran exponente de este paradigma de diseño.
Psyvariar 3 es, en definitiva, una gran e inesperada secuela de una saga que podríamos definir como de culto, y viene a confirmar el buen momento que vive el género de los shoot ‘em ups. Aunque visualmente no sea muy llamativo en un inicio, Banana Bytes da en el clavo en lo más importante, que es la parte jugable, y da con la tecla que hace que queramos intentarlo «otra vez más y ya». Si queréis leer la entrevista que he podido hacerle a Rafael Lima de Souza, director del juego, podéis hacerlo pinchando aquí.